Hace unas semanas acudió a consulta un paciente una semana después de sufrir una rotura fibrilar de aproximadamente 7 cm diagnosticada por ecografía.
La indicación inicial había sido reposo absoluto, sin apoyo y con muletas. El problema: tras una semana sin mover la pierna, el dolor y la inflamación habían aumentado. El hematoma se había acumulado y la sensación del paciente era de empeoramiento progresivo.
En lesiones musculares, proteger el tejido es importante. Pero inmovilizar completamente no siempre ayuda a drenar ni a recuperar.
Nuestro objetivo en esta fase fue:
🔹 Controlar el hematoma.
🔹 Reducir la inflamación.
🔹 Favorecer el drenaje.
🔹 Mantener movimiento seguro.
Combinamos terapia manual suave, drenaje, radiofrecuencia y pautamos movimiento activo muy controlado: elevación de la pierna, movilidad suave y contracciones isométricas sin dolor.
Tres días después el cambio fue evidente: menos inflamación, menos dolor y mejor tolerancia al apoyo.
A partir de ahí, el tratamiento fue progresando según la evolución: más carga, más estímulo mecánico y readaptación gradual a la marcha. Las roturas musculares necesitan tiempo, pero también necesitan estímulo adecuado en el momento correcto.
⚠️ Reposo no significa inmovilidad total. Significa dosificar la carga.
Si has sufrido una rotura muscular, una intervención temprana puede marcar la diferencia entre estancarte… o avanzar más rápido, favorecer una cicatrización de mejor calidad y reducir el riesgo de recaídas.






