¿En qué momento normalizamos vivir con dolor?

Esta semana han llegado a mi consulta varios casos que me han hecho detenerme a pensar. Pacientes distintos, pero historias muy parecidas.

📉 El ciclo siempre es el mismo: Un dolor (por ejemplo, de hombro) de más de ocho meses de evolución. 1️⃣ Primero molestaba solo al hacer deporte. 2️⃣ Después al coger peso. 3️⃣ Luego al ponerse la chaqueta. 4️⃣ Hasta que un día ya no pueden dormir bien.

Con la espalda ocurre igual. Aparece, se medica, mejora un poco, vuelves a la rutina… y vuelve a empeorar.

Y así pasan meses. A veces años. Mientras tanto, seguimos: Trabajo. Niños. Rutinas. “No tengo tiempo ahora.” 🚫

Hasta que el cuerpo dice BASTA.

Vivimos en una sociedad que ha aprendido a aguantar. A normalizar el dolor. A poner soluciones rápidas para salir del paso. A dejar el cuidado propio para cuando ya no queda otra.

⚠️ Pero hay algo importante: El dolor que se mantiene en el tiempo rara vez se va solo. Cuanto más se cronifica, más complejo se vuelve y más tratamiento requiere después.

Como decía una paciente mía (que además era médica): 💬 “Sufrir no da puntos para ir al cielo.”

Si un dolor no mejora tras 2 o 3 semanas de reposo relativo o estiramientos, es momento de valorarlo. ❌ No cuando ya no puedes hacer deporte. ❌ No cuando ya no duermes bien. ✅ Antes.

❓ “¿Cada cuánto tengo que venir?” La respuesta es simple: depende de tu patología y objetivo. 🔹 Las lesiones agudas necesitan más frecuencia al inicio. 🔹 Los dolores mecánicos crónicos requieren mantenimiento y, sobre todo, ejercicio terapéutico.

Tu cuerpo siempre avisa. La diferencia está en cuándo decides escucharlo.

🛑 No esperes a que el problema se cronifique. En ONERA te ayudamos a entender qué ocurre y a solucionarlo desde la raíz.

👇 Reserva tu valoración y rompe el ciclo del dolor.

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